Si han seguido este blog por un tiempo, sabrán que mi relación con V. E. Schwab ha sido, por decir lo menos, complicada. Siempre he reconocido su talento, pero sus historias solían dejarme con una sensación de distancia, como si estuviera admirando una pintura hermosa pero fría a través de un cristal.
Sin embargo, el 2025 sigue dándome sorpresas. Hoy les traigo la reseña de su obra más reciente: Que entierren nuestros huesos en la medianoche (Bury Our Bones in the Midnight Soil). Y tengo que soltarlo de entrada: por primera vez, he disfrutado de verdad un libro de Schwab. No solo lo disfruté, sino que me mantuvo interesada de principio a fin, algo que con sus obras anteriores me costaba horrores.
Si quieres saber por qué esta historia de vampiros, tierra y sangre ha roto mi “maldición” con la autora, quédate, porque vamos a desmenuzar este libro con nuestro Sistema P.A.T.R.O.N.
A diferencia de otras reseñas que leerán por ahí, aquí no vamos a lamerle las botas a la autora solo por su nombre. Vamos a hablar de la realidad de este libro: una historia gótica, visceral y profundamente femenina que, a pesar de sus fallos de ritmo, logra lo que pocos libros de fantasía actual consiguen: dejarte en un estado de shock absoluto.

La novela nos presenta una estructura ambiciosa: tres mujeres, tres siglos y un hilo conductor que es tanto una bendición como una condena.
Maria (Santo Domingo, siglo XVI): Una joven que prefiere la selva a la sumisión, y que toma una decisión desesperada para escapar de un destino impuesto por hombres.
Charlotte (Inglaterra/Londres, siglo XIX): Una mujer exiliada de su hogar por un deseo prohibido, que encuentra en una viuda misteriosa una libertad que tiene un precio eterno.
Alice (Boston, siglo XXI): Una estudiante que huye de su pasado en Escocia solo para despertar después de una noche con un hambre que no puede saciar con comida.
Lo que une a estas tres mujeres es haber sido enterradas en “tierra de medianoche”, un concepto que Schwab utiliza para reinventar el mito del vampiro, alejándose de los castillos de Transilvania y acercándose más a la putrefacción de la tierra y la persistencia de la voluntad.
Análisis con el Sistema P.A.T.R.O.N.
P – Personajes | La Trinidad de la Furia (9/10)
A diferencia de otros libros de Schwab donde los personajes me resultaban un poco planos o demasiado “arquetípicos”, aquí sentí una conexión real. Las tres protagonistas están movidas por un hambre que trasciende lo físico; es un hambre de espacio, de ser dueñas de su propio tiempo. Nos encontramos con personajes de moralidad gris.
Aunque algunos lectores critican la parte de Alice por ser “más moderna”, creo que es necesaria para cerrar el círculo. La evolución de Maria, en especial, es de lo mejor que ha escrito la autora. Sentí su transformación no como un cambio mágico, sino como una erosión del alma.
A modo de resumen de los personajes y parte de la trama que va a llevar la historia: vampiras lesbianas y tóxicas. No necesito nada más en esta vida.
“Sabine, que resulta ser una jardinera experta.
Y Charlotte, que se muere de ganas de que la cuiden.”
A – Atmósfera | La Maestría del Entorno (10/10)
Aquí es donde Schwab no tiene competencia. La atmósfera es un 10 rotundo. Logra que huelas la humedad y sientas el frío neblinoso de los callejones de Boston. La forma en que trata la ambientación como un personaje más, algo espiritual y denso, me recordó por qué la gente la idolatra. Es inmersiva, oscura y, sobre todo, constante. No hay un solo capítulo donde la atmósfera decaiga.
T – Trama | La Ingeniería del Tiempo (9/10)
La trama está muy bien hilada. Me encantó cómo se entrelazan las historias sin sentirse forzadas. Hay una diferencia abismal entre las épocas, pero el sentimiento de urgencia es el mismo. Schwab juega con la idea del “eterno retorno” y la consecuencia de los actos pasados en el presente de una manera magistral. Es una trama que te exige atención y que premia tu paciencia.
R – Ritmo | El Tendón de Aquiles (7/10)
Aquí es donde tengo que ser crítica. El ritmo es el punto más flojo del libro (7). Me encontré con el mismo problema de siempre con V. E. Schwab: en ocasiones, el ritmo es lento de más. Hubo momentos donde sentía que me decía más cosas de las necesarias.
A veces la autora se regodea tanto en su propia prosa poética que se olvida de que la acción necesita avanzar. Hay descripciones que, aunque hermosas, se sienten redundantes. Si eres un lector que busca agilidad pura, este libro te va a poner a prueba en su parte media. Sin embargo, a diferencia de sus otros libros, aquí la historia me interesaba lo suficiente como para perdonarle esos baches.
O – Originalidad | Vampirismo de Raíz (9/10)
Reinventar el mito del vampiro en pleno 2025 es una tarea titánica, y Schwab lo logra. No son vampiros de capa y colmillos; son seres atados a la tierra, al ciclo de la vida y la muerte, y a un hambre que es más psicológica que biológica. El uso de la geografía y la historia real para cimentar la fantasía le da una capa de originalidad que se agradece en un género tan saturado.
N – Nivel de Disfrute | El Factor Shock (10/10)
Hacía mucho tiempo que un libro no me dejaba así. Mi nivel de disfrute fue de 10, no porque fuera una lectura “cómoda”, sino porque fue una lectura que me movió por dentro. Sobre el final, estuve un poco en shock.
Aunque en el fondo de mi mente lo esperaba (porque Schwab deja migas de pan), la ejecución fue tan potente que me dejó sin aliento. Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que lo amé. Es el primer libro de ella que termino y siento que quiero volver a empezar para ver qué detalles se me escaparon.
La “Crítica Social” oculta tras los huesos
Como hemos hablado en mis reflexiones de fin de año, este 2025 he buscado libros con un trasfondo social. Que entierren nuestros huesos en la medianoche lo tiene, y muy marcado.
No es solo una historia de vampiras; es una crítica a cómo el mundo (en diferentes siglos) ha intentado enterrar, silenciar o controlar el cuerpo y el deseo femenino.
- En el siglo XVI, es el colonialismo y el patriarcado religioso.
- En el XIX, son las convenciones sociales y la represión de la clase alta.
- En el XXI, es el trauma personal y la soledad en las grandes ciudades.
Ver cómo estas mujeres recuperan su poder a través de algo tan “oscuro” como el vampirismo es una metáfora poderosa de la resistencia. Me hizo pensar mucho en esa sensación de que “mi realidad es una excelente realidad”, como puse en mi diario de lectura, porque comparada con la lucha de Maria o Charlotte, mi paz es un tesoro.
Comparativa: ¿Por qué este libro es mejor que “Addie LaRue”?
Muchos compararán este libro con La vida invisible de Addie LaRue por el tema de la inmortalidad a través de los siglos. Pero para mí, Que entierren nuestros huesos gana por goleada. Donde Addie era melancólica y pasiva, Maria y Charlotte son activas, furiosas y están dispuestas a mancharse las manos de barro. Hay una crudeza aquí que no estaba en Addie. Es un libro que no teme ser gráfico y oscuro, algo que, como saben, a veces me asusta pero que aquí me pareció necesario y bien ejecutado.
Conclusión: ¿Vale la pena el viaje?
V. E. Schwab me ha ganado finalmente. A pesar de que sigue teniendo ese vicio de “decir de más” y ralentizar el ritmo con florituras innecesarias, la historia de Que entierren nuestros huesos en la medianoche tiene alma. Es una historia sobre el hambre de ser una misma en un mundo que prefiere verte enterrada.
Si buscas una fantasía gótica con personajes potentes, una atmósfera que te envuelva como una mortaja y un final que te deje procesando información por días, este es tu libro.
Mi calificación final: 9.1/10
¿Y tú? ¿Eres del equipo que ama la prosa descriptiva de Schwab o, como a mí, te a veces te sobra información? ¿Crees que el romance y la fantasía oscura pueden convivir en una historia de vampiros sin caer en lo cursi? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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