circe greek mythology

Reseña de Circe, de Madeline Miller: la furia femenina hecha mito (sin spoilers)

5 – 8 minutos
1,293 palabras

Hay libros que llegan con muchísimas expectativas detrás, con años de recomendaciones, de portadas bonitas circulando por Bookstagram, de gente diciéndote “tienes que leerlo”, y luego está ese momento de miedo, ese ¿y si no está a la altura de todo lo que me han contado? Con Circe me pasó justo lo contrario: el libro no solo cumplió, sino que superó por mucho todo lo que yo esperaba de él, y sigo pensando en esta lectura días después de haberla cerrado.

Circe es la reconstrucción que hace Madeline Miller de una de las figuras más incomprendidas de la mitología griega, la hechicera que Homero apenas dibuja en un puñado de páginas de la Odisea y a la que aquí se le da, por fin, una historia completa, una voz propia y una humanidad que en los mitos clásicos casi nunca se les concede a las mujeres.

¿De qué trata Circe? Circe nace en el palacio de Helios, dios del sol y uno de los titanes más poderosos, pero desde el principio queda claro que ella no encaja. No tiene la belleza devastadora ni el poder de seducción de su madre, ni la fuerza abrasadora de su padre. Es, para los estándares divinos que la rodean, una decepción, una hija menor a la que nadie presta demasiada atención.
Y es precisamente en ese lugar de invisibilidad donde Circe empieza a descubrir lo que sí tiene: el poder de la brujería, la capacidad de transformar con hierbas y con voluntad aquello que la rodea. Ese descubrimiento la lleva al exilio, a una isla solitaria donde Circe tendrá siglos por delante para construirse a sí misma, lejos de los dioses que la despreciaron y de los mortales que, con el tiempo, empezarán a cruzarse en su camino.
Lo que hace Miller a partir de ahí es una novela de formación que dura una eternidad literal, porque estamos hablando de una inmortal, pero que se siente profundamente terrenal en sus dudas, en su soledad, en su forma de ir entendiendo quién es a base de errores y de decisiones que no siempre son las correctas.

¿Cómo se sintió leer Circe?

Si tuviera que señalar un punto de inflexión en la lectura, sería el momento en el que Circe empieza a convertir en cerdos a los hombres que llegan a su isla con intenciones de hacerle daño. No lo voy a spoilear más allá de esto porque es un momento que hay que llegar a leer con el contexto completo detrás, pero sí puedo decir que ahí es donde el libro deja de ser solo una reescritura interesante de un mito y se convierte en otra cosa completamente distinta.

Hay una furia muy femenina en esas páginas, una furia acumulada durante siglos de ser ignorada, infravalorada y dada por sentada, y Miller la escribe sin pedir perdón por ella. No es una furia gratuita ni caricaturesca, es la consecuencia lógica de todo lo que Circe ha tenido que soportar, y como lectora sentí que por fin alguien le devolvía a este personaje la dignidad que los mitos clásicos, escritos casi siempre por y para hombres, nunca le dieron.

Y es que ese es, para mí, uno de los dos grandes aciertos de esta novela: la forma en la que Miller cuenta esta historia dejando de lado por completo esa mirada machista con la que solemos recibir los mitos griegos. Aquí Circe no es un obstáculo en el camino del héroe, no es una tentación ni un peligro que hay que superar, nos la muestran como el centro absoluto de su propia historia, y todo lo demás, incluidos los héroes que todos conocemos, gira alrededor de ella.

¿Qué me pareció la forma de escribi de Madeline Miller?

Otra de las cosas que más marqué mientras leía fue la prosa. La escritura de Madeline Miller tiene una cadencia tan cuidada, tan perfecta, que se nota el trabajo de orfebrería detrás de cada frase. No es una prosa que se apoye en la floritura porque sí, es más bien una prosa que sabe exactamente cuándo detenerse, cuándo dejar un silencio, cuándo soltar una imagen que se te queda grabada.

Hay una línea muy al principio del libro, cuando Circe describe su propia llegada al mundo, en la que deja claro que no existía ni siquiera una palabra para nombrar lo que ella era. Ese tipo de frases son las que hacen que subrayes sin pensarlo, las que hacen que vuelvas atrás solo para releerlas una vez más.

“Cuando nací, no había palabra para lo que yo era”

A lo largo de toda la novela, Circe se muestra como un personaje profundamente introspectivo, casi más humano que muchos personajes humanos que he leído a pesar de ser, literalmente, una diosa. Esa contradicción es el corazón del libro: alguien inmortal, poderosa, temida por dioses y mortales por igual, que en el fondo solo está tratando de entender quién es y qué lugar ocupa en un mundo que no fue pensado para que ella prosperara.

Lo que sentí leyéndolo

Leer Circe fue una experiencia de disfrute casi constante, de esas lecturas en las que vas marcando fragmentos sin parar porque sientes que cada pocas páginas hay una frase que merece quedarse contigo. Hubo tramos donde sentí la rabia de Circe como si fuera mía, y otros donde su soledad se me hizo pesada de una forma que solo los libros muy bien escritos consiguen transmitir.

Hacia el final, hay una decisión de Circe que resume perfectamente el espíritu de todo el libro: la idea de que si un mundo no puede sostenerte, si un mundo insiste en hacerte pequeña, siempre existe la posibilidad de elegir otro. No es una idea ingenua ni una moraleja fácil, yo lo vi como el resultado de siglos de aprendizaje, de dolor y de una fortaleza que a Circe le costó muchísimo construir.

“— No puedo soportar este mundo ni un momento más.

— Entonces, muchacha, crea otro”

Sistema P.A.T.R.O.N.

CategoríaPuntuaciónAnálisis
P (Personajes)9/10Circe es de los personajes femeninos mejor construidos que he leído en mitología reescrita. Su evolución a lo largo de siglos se siente orgánica y ganada.
A (Atmósfera)9/10La isla de Eea, la corte de Helios, el mar Egeo entero respiran mitología sin perder nunca cercanía emocional.
T (Trama)9/10Al abarcar prácticamente una vida inmortal, hay tramos más contemplativos que otros, pero todo suma al retrato final.
R (Ritmo)8/10Pausado en los momentos de introspección, pero con picos de tensión muy bien colocados, como la escena de los cerdos.
O (Originalidad)9/10Reescribir un personaje tan secundario en el mito original y convertirlo en el centro absoluto de la historia es una apuesta que Miller borda.
N (Nivel de disfrute)10/10Uno de esos libros que superan la expectativa que traías puesta, y eso, sinceramente, no pasa tan a menudo.

Temperatura: Caliente Impacto: 2/2

Calificación final: 9/10

¿A quién se lo recomendaría?

A cualquier lectora que disfrute de las reescrituras de mitología griega con perspectiva feminista, a quienes ya devoraron La canción de Aquiles y quieren más de la pluma de Madeline Miller, y en general a cualquiera que quiera ver qué pasa cuando le devuelves la voz a un personaje al que la historia oficial siempre dejó en un segundo plano. Si te gustan las protagonistas que se construyen a sí mismas a base de furia, soledad y aprendizaje, esta es tu lectura.

Y si ya la leíste, cuéntame en los comentarios: ¿cuál fue el momento en el que sentiste que Circe dejaba de ser la hija despreciada de Helios para convertirse en la mujer que conocemos al final del libro? A mí me gustaría saber si coincidimos en la misma escena.


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