El bloqueo lector es una de las mayores frustraciones para cualquier amante de los libros. Si has perdido el ritmo de lectura y no sabes por dónde empezar, no te preocupes, no estás solo. Esta es la guía definitiva para entender qué es, cuáles son sus causas y, lo más importante, cómo superarlo con éxito.
¿Qué es el bloqueo lector y por qué ocurre?
Hay tantas razones por las que se puede dejar de leer: cansancio, saturación, ansiedad, falta de conexión emocional.
Para las personas que no tienen un hábito de lectura tan formado, puede pasar inadvertido. ¿Pero qué pasa con quienes sí lo tienen como parte de su día a día? Pues esto se recibe con agobio… como me siento ahora mismo. Nadie está exento de este bajón lector. Hasta los más ávidos de literatura pueden tener momentos en los que no hay deseos de leer nada.
El bloqueo del lector es justamente eso: un parón en el que, a pesar de las ganas, no puedes disfrutar de la lectura.
¿Cómo saber si tienes un bloqueo lector?
Hay muchas cuestiones que nos alertan de ellos. En mi caso, las señales fueron claras.
- Deseo, pero no disfrute: Tenía muchas ganas de leer, pero una vez que tomaba un libro en mis manos no me parecía tan bueno. Todo me parecía mediocre.
- Cuestionar tus lecturas: Empecé a cuestionar todas mis lecturas. De ahí el hecho de que me considere básica, una secuela de los bloqueos.
- Falta de concentración: Esa sensación de que estás leyendo y de repente te pones a pensar en otra cosa. Y cuando te das cuenta, llevas tres párrafos sin saber qué pasa. Esto me sucedía con más frecuencia.
- Cambiar de historia: Me encontraba saltando de un libro a otro, intentando avanzar en la trama y encontrar ese punto decisivo. Sin embargo, no avanzaba mucho.
Causas del bloqueo lector
En mi caso, el bloqueo que estoy viviendo ahora fue provocado por una lectura demasiado intensa.
Pasa, resulta y acontece que este año comencé a leer con mayor interés literatura de mi país: Cuba. Empecé con Marx y mis maridos. Pensaba que iba a ser una historia divertida, y lo fue. Pero la realidad que retrataba se me hizo tan cruda que dolía.
Y ténganlo en cuenta: soy lectora de fantasía y romance. Después de esa lectura, empecé Trilogía sucia de La Habana. ¿En serio las cosas eran así? Me sentí mal leyendo este libro… pero no podía dejar de hacerlo. Como si fuera mi propia vida. Y luego, ese final…
El valor de las pausas, de los silencios, de un “vacío lector” también forma parte del viaje literario. No es lo mismo procesar una saga de seis libros de fantasía con principio y fin, que enfrentarse a poco más de trescientas páginas de una historia que sigue en constante construcción.
Cómo superar el bloqueo lector: 3 consejos prácticos
Ahora, déjame darte algunos consejos basados en mi propia experiencia y en lo que no me ha funcionado, para que a ti sí te sirva.
- No te fuerces a leer: Si no tienes ganas, es por algo. La solución no está en forzarte, sino en encontrar las razones que hay detrás de este parón lector.
- No te empeñes en leer lo mismo que te bloqueó: Si la temática era triste, intenta con algo mucho más ligero. No hagas como yo, que llevo estos últimos meses leyendo Amanecer en la Cosecha y mi corazón está sangrando lentamente.
- Lee por placer, no por obligación: Si esto no representa un trabajo para ti, algo que te genere algún tipo de remuneración o compromiso externo, no lo hagas obligado. Disfruta. Para eso es la lectura. A veces, el silencio también cuenta historias.
Libros para salir de un bloqueo lector
Cuando estés listo, la lectura regresará. Y para ayudarte a que regrese, aquí tienes una lista de libros ligeros y cautivadores que te ayudarán a encender de nuevo la chispa.
- La vida invisible de Addie LaRue, de V. E. Schwab: Es una lectura profunda, pero con una narrativa adictiva. La historia de una chica que hace un pacto para vivir para siempre pero es olvidada por todos te mantiene en vilo.
- Una corte de rosas y espinas (ACOTAR), de Sarah J. Maas: Es el libro perfecto para un romantasy. Tiene una trama sencilla al inicio, pero adictiva. Te permite regresar a un género que ya amas y en el que te sientes cómoda. Es ideal para aquellos que aman el romance y la fantasía.
- La casa de los espíritus, de Isabel Allende: Es un clásico del realismo mágico con una narrativa fluida que te envuelve. Aunque es una historia con muchos personajes, la prosa de Allende es tan rica que te transporta a un mundo diferente.
- El príncipe cruel, de Holly Black: Es una lectura muy adictiva y llena de intrigas políticas. El enemies to lovers es un tropo que me encanta, y esta historia es un ejemplo de cómo una trama bien construida puede mantenerte leyendo por horas.
- El libro de las ilusiones, de Paul Auster: Es un libro corto, con una prosa muy limpia y sencilla. Si el bloqueo se debe a una saturación de historias complejas, este libro te da la dosis perfecta de literatura sin mucha presión.
- Un cuento oscuro, de Naomi Novik: Es una lectura autoconclusiva con una trama fresca. Si tu bloqueo vino de una saga, este libro te da un respiro.
- Orgullo y prejuicio, de Jane Austen: Porque, al ser un clásico, ya sabes más o menos lo que va a pasar, pero el cómo sucede es lo que te engancha. El romance en este libro se cuece a fuego lento y es perfecto para un comfort read.
Llevo tres meses sin leer y me siento culpable.
Va más allá de pensar en la cantidad de libros que podría llevar leídos a estas alturas del año. Todo tiene que ver con el hecho de que hay tantísimas cosas que quiero leer… y no lo estoy haciendo. La vida es tan corta, hay tantos libros por leer y tantas cosas que aprender… y no lo estoy aprovechando.
¿Qué pasa? ¿Por qué no leo, simplemente? ¿Es este un bloqueo lector? Parece que sí, pero es tan distinto a los bloqueos lectores que he tenido antes. Me da tanto miedo no recuperar el hábito de la lectura.
Pero creo que ese es el punto principal de todo esto. No estoy leyendo porque me siento paralizada, porque me siento incómoda, o porque siento culpa. No estoy leyendo porque no termino de aceptar que el vacío lector también forma parte del viaje literario.
Pasé de leer setenta libros en un año, a tener que parar durante tres meses después de un libro que me resultó intenso. ¿Es esto llegar a la adultez lectora? Tener que detenerse de vez en cuando para respirar y procesar lo que acabas de leer, de entender, de vivir… Porque sí, los lectores vivimos los libros.
Esta entrada es un análisis compartido, para bajar a papel (aunque sea digital) todo lo que tengo en mente… y poder retomar la cosa. Lo necesito. Y quizás, ustedes también. hábito de la lectura.
Me da miedo no recuperar el disfrute de la lectura.
Pero creo que ese es el punto principal de todo esto. No estoy leyendo porque me siento paralizada, porque me siento incómoda, o porque siento culpa.
No estoy leyendo porque no termino de aceptar que el vacío lector también forma parte del viaje literario. Pasé de leer setenta libros en un año, a tener que parar durante tres meses después de un libro que me resultó intenso. ¿Es esto llegar a la adultez lectora? Tener que detenerse de vez en cuando para respirar y procesar lo que acabas de leer, de entender, de vivir… Porque sí, los lectores vivimos los libros. Y si no lo sentimos así, quizás algo estamos haciendo mal.
Esta entrada del blog es un análisis compartido, para bajar a papel (aunque sea digital) todo lo que tengo en mente… y poder retomar la cosa. Lo necesito. Y quizás, ustedes también.
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